Gestión y márgenes · Para su negocio
Cómo fijar el precio del vino por copa en su restaurante
El vino por copa es uno de los renglones de mayor margen de una carta. También uno de los peor calculados. Esta es la lógica para hacerlo bien.
Publicado el 24 de julio de 2026
El vino por copa no se cobra como se cobra la botella
En muchos restaurantes el precio de la copa sale de una cuenta rápida: se divide el precio de la botella entre la cantidad de copas y se le suma "algo". El problema es que esa cuenta ignora lo que realmente cuesta servir vino por copa —la merma, el riesgo de que la botella abierta no se termine, el servicio— y casi siempre deja el precio por debajo de donde debería estar.
Servir por copa tiene costos que la venta por botella no tiene. Una botella abierta que no se vende en un par de días se pierde. Eso hay que cargarlo al precio, no absorberlo.
El punto de partida: el costo por copa
Una botella estándar de 750 ml rinde, en un servicio ordenado, unas cinco copas de 150 ml. En la práctica conviene calcular sobre menos —cuatro copas y media— para dejar cubierta la merma y el último resto que no se sirve.
Con eso, el costo por copa es el precio de la botella dividido entre las copas reales que rinde, no entre las teóricas. Es el primer error frecuente: calcular sobre cinco copas perfectas que en el servicio real nunca salen.
El margen: la lógica de la restauración
En restauración, la referencia habitual es que el costo del vino represente entre un cuarto y un tercio del precio de venta —es decir, un multiplicador de tres a cuatro veces sobre el costo—. No es una regla rígida: depende del tipo de establecimiento, del vino y de la plaza. Un vino de entrada tolera un multiplicador más alto; una etiqueta cara, más baja, porque el cliente compara.
La clave es pensar en margen por copa servida, no en porcentaje abstracto. Una copa que deja poco margen pero rota mucho puede ser mejor negocio que una que deja mucho y no se mueve.
El vino que "abre" por copa
No todo el vino de la carta debería estar disponible por copa. La decisión estratégica es elegir qué etiqueta abre por copa —la que invita a probar, de rotación segura— y cuáles se reservan para venta por botella. El vino por copa es la puerta de entrada: si el cliente prueba y le gusta, la segunda copa o la botella ya es una venta hecha.
Errores frecuentes
- Calcular sobre copas teóricas en vez de las reales que rinde una botella en servicio.
- No cargar la merma de la botella abierta que no se termina.
- Un precio de copa plano para toda la carta, sin distinguir el vino de entrada del de gama alta.
- Ofrecer por copa vinos que rotan poco que terminan perdiéndose abiertos.
- No revisar el precio cuando cambia el costo de reposición.
En resumen
El vino por copa bien calculado es de los renglones más rentables de una carta. Mal calculado, es de los que más margen dejan sobre la mesa sin que nadie lo note. La diferencia no está en cobrar más caro, sino en calcular sobre datos reales y en elegir bien qué vino abre por copa.
En South Wein, fijar el precio de copa y elegir qué vino abre por copa es parte de nuestra asesoría a los establecimientos que atendemos en el Pacífico Sur. Si quiere revisar la suya, coordinemos una visita.