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Asesoría en programa de bebidas

Su carta de bebidas es un sistema. La tratamos como tal.

En la mayoría de los establecimientos, la oferta de bebidas creció por acumulación: se fueron sumando etiquetas, marcas y tragos sin una lógica que los conecte. El resultado es una carta larga que confunde al cliente, inmoviliza capital en producto que no rota y deja margen sobre la mesa.

Nuestra asesoría parte de mirar el conjunto. No es recomendar vinos sueltos: es revisar toda la oferta de bebidas —vino, destilados, aperitivos, lo que se sirve por copa y lo que se sirve por botella— como un sistema que tiene que cumplir tres cosas al mismo tiempo: ser coherente con su cocina y su cliente, rotar, y dejar margen.

Qué revisamos

  • La estructura de la oferta. Qué sobra, qué falta, qué se repite. Una carta más corta y mejor pensada suele vender más que una extensa.
  • La relación con el margen. Qué deja cada renglón, qué conviene empujar por copa y qué reservar para venta por botella.
  • La coherencia con la cocina. Que la oferta de bebidas converse con su menú y con el tipo de cliente que recibe.
  • La rotación. Identificar el producto parado y reemplazarlo por opciones que se muevan según su plaza y su temporada.

Quién lo hace

El trabajo lo lleva un sommelier certificado, no un vendedor. Esa es la diferencia entre una recomendación con criterio y una lista de lo que hay para colocar. La asesoría forma parte de nuestra relación de distribución: es parte de acompañar la operación, no un cargo que se factura aparte.

Zonas donde aplica

Empecemos por una visita: revisamos su oferta actual y le mostramos dónde están las oportunidades concretas.

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